Friso del altar de zeus en pérgamo (detalle de atenea y gea)

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Friso del altar de zeus en pérgamo (detalle de atenea y gea)

Templo de trajano en pérgamo

La antigua ciudad griega de Pérgamo (griego Πέργαμος) se hallaba situada en el noroeste de Asia Menor (actual Turquía), a 30 km de la costa del mar Egeo y frente a la isla de Lesbos, en la región llamada Eólida. Sus ruinas rodean a la actual ciudad de Bergama, construida sobre los cimientos de lo que fue la parte baja de Pérgamo.
La gran ciudad llegó a ser, está en una ciudadela situada en la parte más alta, donde el general Lisímaco de Tracia guardó sus tesoros. Se cree que acaudaló una gran riqueza, hasta 9000 talentos que junto con otras joyas dejó en aquel lugar al cuidado del gobernador de la zona llamado Filetero (otros autores le llaman Filetaro o Filetairo).
Durante el gobierno de la dinastía Atálida, Pérgamo se fue convirtiendo en una rica y poderosa potencia. En esta ciudad nació el arte de la jardinería. Sus reyes fueron grandes coleccionistas de arte y buenos bibliógrafos.
La fortaleza estaba construida en la parte más alta, dominando el valle del río Selinus a una altura de 335 m sobre el nivel del mar. La cima es una especie de plataforma ligeramente inclinada hacia el oeste y que baja hacia el sur a modo de terrazas, cada una de las cuales presenta su independencia funcional y arquitectónica, como adaptación de la arquitectura al terreno; de esa manera las terrazas llegan a ser un elemento más de la construcción. Los arquitectos supieron dar forma a la estructura de las terrazas y consiguieron el cuadro total de cada edificio haciendo uso de los pórticos y las columnas sin miedo de alargarlas en grandes proporciones ni de lanzar una altura de hasta 2 o 3 pisos. Siguieron fórmulas tradicionales pero además incorporaron una novedad en la historia de la arquitectura y del urbanismo griego que es la integración del paisaje en la composición arquitectónica. La idea es totalmente nueva y diferente del sistema de construcción de la ciudad griega anterior a esta época.

altar de zeus en pérgamo

El altar de Pérgamo es un monumento religioso de la época helenística construido originalmente en la acrópolis de Pérgamo, a principios del reinado de Eumenes II (197-159 a. C.). Sus frisos monumentales representan en su parte exterior una Gigantomaquia o lucha entre dioses y gigantes, y en la cara interior la historia de Télefo, el legendario fundador de la ciudad.[3]​Estos frisos están considerados una de las obras maestras de la escultura griega antigua y representan la culminación del llamado barroco helenístico.
La tipología del edificio no era la de un templo, sino que se trataba de un altar externo que probablemente estaba relacionado con un cercano templo dedicado a Atenea y por tanto el altar rendía culto a esta divinidad,[4]​ aunque otra posibilidad es que Zeus y Atenea fueran venerados por igual en este lugar.[5]​
El altar era un edificio rectangular en forma de U que se elevaba sobre un gran podio, al cual se accedía a través de una escalinata monumental. Tenía dos niveles: el inferior, formado por un muro continuo donde se representó el friso de la Gigantomaquia, y el superior, constituido por una doble fila de columnas de orden jónico. La escalera quedaba cerrada por dos cuerpos laterales que avanzaban hacia el frente del edificio. Al acceder al interior se atravesaba otra doble columnata jónica hasta llegar a un patio cerrado donde se hallaba el altar de los sacrificios. Las dimensiones originales del altar eran de 69 metros de longitud, 77 metros de anchura y 9.70 metros de altura. La parte que se conserva mide 36.44 metros de ancho por 34.30 metros de profundidad, y la escalera frontal tiene una anchura de 20 metros.[1]​

Friso del altar de zeus en pérgamo (detalle de atenea y gea) online

El altar de Pérgamo es un monumento religioso de la época helenística construido originalmente en la acrópolis de Pérgamo, a principios del reinado de Eumenes II (197-159 a. C.). Sus frisos monumentales representan en su parte exterior una Gigantomaquia o lucha entre dioses y gigantes, y en la cara interior la historia de Télefo, el legendario fundador de la ciudad.[3]​Estos frisos están considerados una de las obras maestras de la escultura griega antigua y representan la culminación del llamado barroco helenístico.
La tipología del edificio no era la de un templo, sino que se trataba de un altar externo que probablemente estaba relacionado con un cercano templo dedicado a Atenea y por tanto el altar rendía culto a esta divinidad,[4]​ aunque otra posibilidad es que Zeus y Atenea fueran venerados por igual en este lugar.[5]​
El altar era un edificio rectangular en forma de U que se elevaba sobre un gran podio, al cual se accedía a través de una escalinata monumental. Tenía dos niveles: el inferior, formado por un muro continuo donde se representó el friso de la Gigantomaquia, y el superior, constituido por una doble fila de columnas de orden jónico. La escalera quedaba cerrada por dos cuerpos laterales que avanzaban hacia el frente del edificio. Al acceder al interior se atravesaba otra doble columnata jónica hasta llegar a un patio cerrado donde se hallaba el altar de los sacrificios. Las dimensiones originales del altar eran de 69 metros de longitud, 77 metros de anchura y 9.70 metros de altura. La parte que se conserva mide 36.44 metros de ancho por 34.30 metros de profundidad, y la escalera frontal tiene una anchura de 20 metros.[1]​

wikipedia

El tema que se narra es de tipo mitológico, la Gigantomaquía  combate   entre Gigantes, hijos de Gea ( la Tierra )   y Cronos ( el Cielo)    y  los Dioses del Olimpo por el dominio del mundo.  Una alegoria en la lucha entre el orden establecido y el caos y la maldad y por extensión entre los enemigos de Eumenes y su reino.
En  este panel que se encuentra en el lado este del friso se representa como la diosa Atenea   agarra del pelo y levanta de suelo a Alcioneo que presenta una expresión de pánico  con su  mirada desorbitada, frente arrugada  y vientre contraido al ser atrapado y estar a punto de ser mordido por la serpiente enroscada en su cuerpo.  Su madre Gea levanta el rostro suplicante .
– El naturalismo y el gusto por los detalles. Los personajes están individualizados , todos son diferentes ,   diversidad de vestimentas , anatomias , calzados, incluso las escamas de las serpientes son diferentes  unas de otras,
La escultura helenística es síntesis de lo griego ( perfección  anatómica y dominio de la técnica ) con lo oriental como la tendencia a impresionar, conmover mediante el patetismo y la expresividad que son antecedentes del barroquismo .  La división favorece la existencia de varias escuelas como la de Atenas, Rodas, Alejandria, Pérgamo…

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